¿Qué posición debería tomar la Unión Europea con respecto a Rusia?
Tras las últimas elecciones rusas queda patente que la era Putin está más que consolidada. La desaparición del Régimen soviético ha dado lugar, no como muchos hubiesemos deseado a un gobierno democrático en nuestro país vecino, sino que ha favorecido la aparición de un no-gobierno de ex-KGB y mafiosos pseudo-políticos que se sirven de la estructura estatal para obtener sus fines. Ante esta ausencia de respeto a la base misma del estado ( separacion de poderes, rule of law), ¿ qué posición debería tomar la UE en tanto que -pretendida- defensora de la paz y de los derechos humanos? Es necesario hacer un breve recordatorio de las relaciones que en el pasado siglo hemos vivido entre lo que llamaré europa occidental y la Union Soviética.
Desde Yalta[1], las relaciones entre ambas fueron cuasi inexistentes al estar inmersas en un sistema bipolar en las que cada uno pertenecía a un polo diferente.En los años ochenta, cuando el declive de lo que Kapuchinski definió a la perfección como el Imperio, las Comunidades Europeas , por un lado, y los líderes europeos de forma individual, se dieron cuenta de que era necesario abrir un diálogo con nuestro vecino. Comienzan a firmarse, en consecuencia, una infinidad de acuerdos de todo tipo de naturaleza en plena decadencia soviética[2] y que se mantienen en la actualidad con la nueva Federación Rusa y con las ex repúblicas socialistas – algunas de las cuales ya son miembros de pleno derecho de la UE.
La reunificación alemana es un preludio de los acontecimientos que vivirá posteriormente Rusia en su reconstrucción. Si la República Federal Alemana realizó grandes esfuerzos para lograr la plena incorporación de la República Democrática y si aun muchos de los problemas que la reunificación produjo todavía están presentes en la actualidad, cabe preguntarse cómo es posible que la desaparición de la URSS no haya sido más traumática. Con ello no quiero decir que no se hayan producido graves crisis en las antiguas republicas socialistas o que a Rusia no la haya asolado en la década de los noventa una grave crisis económica y política. Sin embargo, el paso de un régimen socialista a una economía de mercado y a un sistema democrático en un país de la envergadura geográfica y demográfica de Rusia se anunciaba más complicado. Muchos aventuraban un conflicto armado, por eso, hiy en dia a quien apoya a Putin porque al menos puede mantener a la segunda potencia nuclear a raya sin importar con que métodos lo haga.
Es esta incertidumbre sobre la capacidad de cambio del pueblo ruso, la que llevó a los analistas a plantearse si Rusia sobreviviría a la caída de la Unión Soviética ya no solo como potencia sino como país. La historia ha dado la respuesta a todas las conjeturas formadas en la última década del siglo pasado. Rusia ha sabido mantener su rol como potencia regional, a pesar de todas las transformaciones producidas en su seno y en su área de influencia tradicional.
Si bien es cierto que con la entrada de antiguos miembros del Pacto de Varsovia en la OTAN y en la UE, a pesar del desesperado intento de Rusia por evitarlo con la creación de la CEI[3], ha debilitado la capacidad de influencia de Rusia en sus antiguos territorios; Rusia sigue teniendo una gran influencia sobre los mismos a través de una historia común, y de las relaciones de dependencia de recursos y materias primas heredadas de los planes quinquenales.
La nueva Rusia se reconstruye en su interior con un auge del nacionalismo, una nostalgia del pasado glorioso en el que se combinan elementos zaristas soviéticos y un auge de la religión ortodoxa. Sin embargo en el plano internacional Rusia controla sus impulsos nacionalistas intentando mantener buenas relaciones tanto con sus extranjeros próximos[4], como con su principal socio económico[5], como con su rival estratégico principal[6], a la vez que no descuida sus relaciones con sus vecinos asiáticos.
No obstante las relaciones entre la Unión Europea y Rusia no son tan fluidas como sería de esperar. Destaco tres puntos de confrontación:
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Kosovo: tanto la guerra de Kosovo en la década de los noventa como la creciente creacion de Kosovo – que por cierto tiene todos los visos de convertisrse en un estado fallido en pleno porceso expansivo de la estrucutura comunitaria-
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Chechenia : flagrante ejemplo de como la Federación Rusa, no solo no se ha desecho de los métodos stanlinistas de represión sino que los ha perfeccionado. Parece mentira que una situación de flagrante violacion de ddhh como la que se vive en esa región pase inadvertida en Bruselas – las necesidades enérgeticas cierran los ojos a cualquiera ciertamente-.
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la tercera guerra del Golfo.
El gran pragmatismo que marca las relaciones entre la Federación Rusia y la Unión Europea ha hecho que estas divergencias pasen desapercibidas. Las dos son conscientes de lo que perderían si con una confrontación entre las dos, por lo que todas las protestas se realizan de forma velada a fin de mantener un dialogo constante entre ellas y de asegurarse las relaciones comerciales entre ambas.
El reconocimiento de Rusia, por parte de la Unión Europea, es esencial para comprender la política exterior de la UE, más aun después de la ultima ampliación de 2004 en la que la que las dos potencias conviven en el mismo espacio geográfico. Si bien esta relación, por su complejidad, pueda llegar a peligrar, podría reforzarse a través de los múltiples lazos ( culturales, écomicos, geostratégicos) que unen a las dos potencias. En definitiva la UE calla muchas cosas siempre que este silencio le asegure gas, poder ampliarse por las antiguas repúblicas soviéticas y un socio ecónomico. No obstante, quien calla otorga.
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Aqui os dejo una pequeña bibliografía por si os interesa
Rusia, la otra potencia europea. Serra i Massansalvador. Editorial CIDOB. Barcelona 2005
El imperio. R. Kapucinski
La Rusia de Putin. Ana Politkóvskaya.
Atlas de Le Monde
[1] Para algunos teóricos la reconciliación entre estas dos europas era un sueño más que improbable no solo por motivos ideológicos sin no como destaca Huntington por que entre ellos se produciría una línea de fractura entre una Europa occidental y católica y una Europa eslava y ortodoxa.
[2] por ejemplo en 1989 acuerdo de comercio y cooperación entre las comunidades europeas y varios países socialistas, además de la creación del banco europeo para la reconstrucción y el desarrollo CAME
[3] Este proyecto surgido inmediatamente después de la independencia de las republicas socialistas de Rusia, en 1991, pretende la creación de una organización regional, de gran similitud al proyecto europeo, en el área de influencia rusa. Sin embargo esta organización ha sido un gran fracaso.
[4] El término extranjero próximo es un eufemismo con el que Rusia se refiere a sus antiguos territorios como las Republicas Bálticas sobre las que desearía volver a ejercer un fuerte influjo.
[5] La UE es el principal cliente y proveedor de Rusia. Los dos actores internacionales han plasmado esta relación económica con la firma de acuerdos comerciales como por ejemplo el Acuerdo de Colaboración y Cooperación (ACC) en 1994.
[6] Tanto a Rusia como a EEUU les interesa esta época de buenas relaciones que viven actualmente. EEUU es consciente de la importancia de Rusia en la región como actor estabilizador y cono asegurador del transporte de hidrocarburos en la región. Además la administración Bush y el gobierno Putin han encontrado el uno en el otro un aliado fuerte en la lucha contra el terrorismo islámico y el terrorismo chechenio, respectivamente.