Los ricos también lloran…y los pobres lo sufren
Hasta ahora la crisis parecía tocar solamente a la clase media y a los PVD. Pero a la tasa de paro y a la crisis alimentaria mundial, hay que añadir ahora la temida crisis en los luxury goods. Y digo temida, porque hubo quien pensó que este mercado de los bienes ostensibles no sólo se mantendría sino que aumentaría sus ventas. De hecho en la pasada feria de Moscú, ninguna de las grandes marcas participantes mostró la minima preocupación al respecto. Todo lo contrario se mostraban seguras de sus ventas.
Sin embargo, la realidad parece ser otra. Según un reciente articulo de The Economist la industria del lujo puede caer entre un 3 y un 7%. No parece mucho -sobre todo comparando este porcentaje con el de la industria automovilistica- pero es lo suficientemente alarmante como para que el gigante de los diamantes De Beers cancele su joint venture con el gobierno de Botswana para la explotacion de las minas en Debswana.
Lous Vuitton o BMW son otras empresas de esta industria exclusiva que temen un descenso severo en las ventas.
La pérdida de poder adquisitivo de los más ricos no parece muy importante cuando las colas del paro no paran de aumentar. No obstante, tampoco es una cuestion baladí ya que ese consumo alimenta los engranajes de una industria de la que dependen sueldos de familias corrientes.
Por otro lado, la caida del mercado de diamantes desestabilizará la situacion interna de los países en los que se encuentran las minas, y frenarán las iniciativas encaminadas a producir diamantes limpios de sangre.
El llamado crunch financiero, así pues, no solo provoca lágrimas ente los inversores de Madoff al ver peligrar sus ahorros sino que los trabajadores de los talleres de Luis Vuitton en Marruecos ven peligrar su jornal. Una vez más los ricos también lloran y los pobres lo sufren.